Distribución B2B
De la foto del menú al paquete de venta: cómo un distribuidor cierra en la primera visita
El vendedor fotografía el menú del restaurante y en minutos tiene cotización, mapa de cocina, reporte de cobertura y un video de venta con su marca.
~3 min
de la foto del menú a los tres documentos de venta
Cifra de capacidad del sistema, no resultado de negocio del cliente.
4
entregables por restaurante, todos con la marca del distribuidor
Cifra de capacidad del sistema, no resultado de negocio del cliente.
2,111
productos del catálogo normalizados y con precio vigente
Cifra de capacidad del sistema, no resultado de negocio del cliente.
Vender insumos a un restaurante es un ejercicio de adivinanza. El vendedor recorre la cocina, calcula qué compra ese cliente y regresa días después con una cotización armada a mano, casi siempre incompleta. Para entonces el chef ya le compró a alguien más. Cruzar el menú de un restaurante contra un catálogo de dos mil productos no cabe en una visita — pero es exactamente lo que decide la venta.
Para un distribuidor de insumos construimos el atajo, y hoy está operando. El vendedor manda hasta ocho fotos del menú desde su teléfono y el sistema hace el resto: lee los platillos, deduce los insumos que cada uno necesita, los cruza contra el catálogo real con precios vigentes y devuelve cuatro documentos con la marca del distribuidor, en unos tres minutos.
El problema: la cotización llega tarde o no llega
Un menú de veinte platillos esconde cien insumos. Algunos están escritos —el salmón, el aguacate— y otros no aparecen nunca: el aceite en el que se fríe todo, la sal, la servilleta, el contenedor para llevar. Ese segundo grupo es donde vive el margen del distribuidor, y es justo el que un vendedor olvida cuando cotiza de memoria.
Armar la lista completa a mano significa alguien cruzando el menú contra un catálogo de miles de referencias, buscando qué hay, en qué presentación y a qué precio. Eso no pasa en una visita. Pasa días después, si pasa. Y el restaurantero, que ya tenía proveedor, no cambió de proveedor por un correo tardío.
Los cuatro documentos
La cotización. Un SKU óptimo por ingrediente: la lista operacional, sin veinticinco variantes del mismo aceite. Es la que se firma.
El mapa de la cocina. Lo contrario: todas las variantes disponibles por ingrediente, categoría por categoría. Es el argumento de “yo te surto todo” convertido en papel, y sirve para la conversación que sigue a la primera venta.
El reporte de cobertura. Cuánto de ese restaurante cubre el catálogo y qué le falta. Este es el que nadie pide.
El video de venta. Sesenta segundos con voz en off y la identidad del distribuidor, hecho para ese restaurante. El paquete completo, con video incluido, tarda unos diez minutos.
Cómo se construyó
La parte difícil no fue leer el menú: fue el catálogo. Un catálogo comercial real llega con caracteres rotos, unidades metidas dentro del nombre del producto y duplicados que nadie había notado. Antes de cruzar nada hubo que normalizar 2,111 productos y dejarlos con una estructura sobre la que se pueda buscar de verdad.
La segunda decisión fue de interfaz. El sistema vive en un canal de mensajería con control de acceso, no en una aplicación nueva: el vendedor manda fotos desde donde ya trabaja y recibe los PDF ahí mismo. Nadie instala nada ni aprende un tablero.
Y la tercera fue el catálogo en vivo. Empezamos con exportaciones manuales y se sustituyeron por una conexión por API contra la tienda, porque un precio viejo en una cotización cuesta más caro que no cotizar.
Lo que cambia para el equipo
El vendedor deja de prometer “te mando información” y entrega en la mesa. La conversación cambia de tono: ya no está pidiendo una oportunidad, está mostrando cuánto de la cocina puede surtir.
Y la dirección obtiene algo que antes no existía: cada visita produce inteligencia de mercado. El reporte de cobertura convierte cada cotización en una lista de los productos que el catálogo necesita para volverse proveedor único de verdad. La operación comercial se paga sola y, de paso, le dice a compras qué comprar.
Las cifras de esta página son capacidad del sistema —tiempos de generación, tamaño del catálogo, número de entregables—, no resultados de negocio del cliente. No publicamos métricas de nuestros clientes, y desconfiamos de quien lo hace sin permiso.
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