Recursos Humanos

Entrevistar a setenta candidatos al mes sin quemar las horas del reclutador

Entrevistas de filtro con IA: el candidato conversa 8 a 12 minutos con un entrevistador virtual y el reclutador recibe un reporte con evidencia citada.

8-12 min

dura la entrevista de filtro, con tope de quince

Cifra de capacidad del sistema, no resultado de negocio del cliente.

70

entrevistas al mes sostenidas en paralelo sobre siete posiciones

Cifra de capacidad del sistema, no resultado de negocio del cliente.

100%

de las calificaciones con el fragmento de conversación que las sustenta

Cifra de capacidad del sistema, no resultado de negocio del cliente.

El filtro inicial de un proceso de reclutamiento es trabajo de volumen: muchas conversaciones cortas, casi todas para descartar. Es el tipo de trabajo que consume las horas del reclutador y que menos recompensa su criterio.

Nuestra plataforma absorbe esa parte y está corriendo hoy. El reclutador genera una liga; el candidato la abre desde su celular sin instalar nada y lo recibe un entrevistador virtual con rostro y voz, que conversa en español, repregunta según lo que escucha y cierra bien. De ocho a doce minutos.

El problema: la agenda decide, no el criterio

Setenta entrevistas de filtro al mes, repartidas en siete vacantes, son decenas de horas que nadie recupera. Coordinar el horario, esperar al que no llegó, hacer las mismas seis preguntas, tomar notas mientras se escucha, y después intentar comparar veinte conversaciones que ocurrieron en tres semanas.

El costo real no es el tiempo. Es que el resultado sale disparejo. La entrevista del lunes a las nueve no se parece a la del viernes a las cinco, y la comparación entre ambas termina midiendo el ánimo del entrevistador tanto como al candidato. Se descartan buenos por agenda y se avanzan malos por no haberle preguntado lo mismo a todos.

Qué queda funcionando

La entrevista. El candidato abre su liga y lo recibe un entrevistador con rostro y voz. No es un formulario hablado: conversa, repregunta cuando una respuesta se queda corta y cierra profesionalmente. De ocho a doce minutos, con tope de quince, porque un filtro que dura cuarenta minutos ya no es un filtro.

El reporte por candidato. Calificación global y por competencia, con la misma escala para todos. Debajo de cada calificación, el fragmento textual de la conversación que la sustenta. Y la transcripción completa, por si alguien quiere leerla entera.

La vista por vacante. El ranking ordenado, la matriz de candidatos contra competencias y el embudo del proceso —invitados, iniciaron, completaron, evaluados— con sus tasas de conversión. Todo exportable para circularlo internamente.

La decisión de diseño que más importó

Un reporte de IA que entrega un número y ya, no se puede defender frente a un jefe. La primera pregunta va a ser “¿y por qué le pusiste tres?”, y “porque el modelo dijo tres” no es una respuesta.

Por eso cada calificación guarda de dónde salió. El reclutador da clic y llega al momento exacto de la entrevista donde el candidato dijo lo que sustenta ese número. No tiene que creerle al sistema: puede ir a verificar, y puede llevar esa evidencia a la junta de decisión.

Lo que cambia para el equipo

El reclutador deja de hacer el filtro y se queda con la decisión, que es donde su criterio sí vale. Llega a la conversación con el candidato ya leído, sabiendo qué preguntar y qué no volver a preguntar.

Y el proceso deja de depender de la hora del día. Un agente pregunta igual siempre y llega a la entrevista número setenta con la misma atención que a la primera.

Las cifras de esta página son capacidad de la plataforma —duración de la entrevista, volumen sostenido, trazabilidad de las calificaciones—, no resultados de negocio de un cliente.

¿Tienes varias vacantes abiertas?

Si el filtro inicial se está comiendo la agenda de tu equipo de reclutamiento, agenda una sesión de 30 minutos. Te mostramos la plataforma funcionando, con una de tus vacantes reales sobre la mesa.

Preguntas frecuentes

¿La IA decide a quién contratar?

No, y el diseño lo impide a propósito. El sistema hace el filtro y entrega evidencia; la decisión es del reclutador. Cada calificación es clicable hasta el momento de la conversación donde se originó, justo para que se pueda verificar en vez de creerle a la máquina.

¿Qué pasa con el candidato que se pone nervioso frente a una cámara?

Es una preocupación legítima y por eso el formato es corto y conversacional, no un examen. El entrevistador repregunta según lo que escucha y da espacio para reformular. Aun así, esto es un filtro inicial: quien avanza siempre habla después con una persona.

¿Cómo se evita que todos los candidatos suenen igual en el reporte?

La escala es idéntica para todos —esa es la ventaja— pero la evidencia es textual y propia de cada conversación. El ranking ordena por calificación y la matriz de candidatos contra competencias muestra dónde se separan realmente, que casi nunca es donde uno esperaba.

¿Qué necesita el candidato para presentarla?

Su liga y un navegador, en computadora o celular. No instala nada, no crea cuenta, no agenda. Entra cuando puede, incluso de noche.

¿Se puede usar para volúmenes chicos?

Sí, pero rinde poco. Donde paga es cuando hay varias vacantes abiertas al mismo tiempo y el filtro inicial se come la agenda del equipo. Con dos o tres candidatos al mes, una llamada sigue siendo mejor idea.

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